El 45% de las aves migratorias está en declive, según el primer informe que examina su situación. No es un dato lejano: estas especies avisan de la salud del planeta y aún hay margen para frenar su retroceso.
Un primer informe que pone cifras al declive migratorio
La nueva edición del informe State of the World’s Birds, elaborada por BirdLife International y presentada en la Cumbre Global de Rutas Migratorias en Nairobi, pone por primera vez el foco en las aves que viajan entre continentes. Sus cifras confirman una tendencia que los científicos llevan años advirtiendo: el 45% de las especies migratorias está en declive y el 11% está amenazada de extinción.
Las aves migratorias son indicadores sensibles de la salud de los ecosistemas. Lo explica Lucy Haskell, científica sénior de BirdLife y autora principal del informe: ‘Este informe trata sobre aves migratorias, pero también es una advertencia sobre el estado del planeta en general.’
Detrás del descenso no hay un único culpable. El informe señala cinco presiones que golpean a la vez:
- Especies invasoras que compiten con las autóctonas o las depredan.
- Expansión agrícola que reduce y fragmenta hábitats clave.
- Cambio climático que altera calendarios y rutas migratorias.
- Desarrollo residencial y comercial que ocupa costas y humedales.
- Caza en distintas regiones del planeta.
Las amenazas se multiplican en cada escala
Cada año, miles de millones de aves surcan los cielos para criar, escapar del frío o seguir el alimento. El nuevo informe de BirdLife International no solo mide cifras: muestra que la pérdida de biodiversidad se cuela en todos los continentes y en todas las rutas migratorias.
Que el 45% de las especies esté en declive no significa que ya hayan desaparecido. Significa que sus poblaciones se reducen generación tras generación, un proceso que suele acelerarse si no se actúan las causas.
El declive de las aves migratorias es un aviso sobre el estado del planeta, pero la recuperación del alimoche demuestra que las acciones coordinadas pueden frenar la tendencia.
El año pasado, la UICN confirmó un golpe especialmente duro: la extinción del zarapito picofino, visto por última vez en Marruecos en 1995. No es una anécdota. Es el reflejo de las presiones que sufren las aves en todo el mundo.
Cada ave migratoria actúa como un hilo que cose ecosistemas lejanos. En sus viajes poliniza, transporta semillas y controla insectos; cuando desaparece, el tejido se debilita y el aviso llega a los cultivos, a las costas y a los bosques que también usamos las personas.
📋 Los datos clave de un vistazo
- El dato: El 45% de las especies migratorias está en declive y el 11% está amenazada de extinción, según BirdLife International.
- Por qué importa: Las aves migratorias son indicadoras de la salud de los ecosistemas y conectan hábitats, cultivos y costas.
- Lo que puedes hacer: Apoyar la conservación de humedales y costas, reducir pesticidas y participar en ciencia ciudadana.
- A tener en cuenta: Las aves marinas y limícolas son las más expuestas; el cambio climático agrava todas las amenazas.

Lo que sí funciona: la conservación coordinada
Entre tanta presión hay una historia que invita a la esperanza. El alimoche común, una rapaz migratoria presente en España, está logrando recuperarse gracias a una acción de conservación concertada, según los expertos. Su caso demuestra que el declive no es inevitable.
La ciencia coincide en que las aves marinas y las limícolas son las más amenazadas, sobre todo las que dependen de hábitats marinos, bosques y humedales costeros. Pero los humedales, los bosques y las costas se pueden restaurar. La transición hacia una agricultura menos intensiva y el control de especies invasoras también reducen la presión.
La solidez del informe descansa en BirdLife International, una de las mayores organizaciones científicas de conservación de aves del mundo. Su trabajo se apoya en datos de campo y en la Lista Roja de la UICN, el estándar global que evalúa el riesgo de extinción. No se trata de un actor menor ni de una opinión aislada: es el consenso de una red internacional de expertos.
El mensaje de fondo es claro. Las aves migratorias conectan ecosistemas, culturas y personas; si ellas caen, el deterioro ambiental que lo provoca también nos afecta a nosotros. La buena noticia es que no partimos de cero. La recuperación del alimoche en España demuestra que la inversión en conservación cambia la curva de declive.
Aun así, conviene ser honestos: salvar a las aves migratorias no depende solo de comederos o nidos. Depende de decisiones más estructurales, como frenar la pérdida de humedales, reducir pesticidas y avanzar en la transición energética sin ocupar los hábitats que estas especies necesitan.
Por suerte, hay margen de acción. Las decisiones individuales y colectivas importan: desde la elección de alimentos producidos sin deforestar hasta el apoyo a políticas de conservación. No se trata de gestos simbólicos, sino de sumar presión positiva sobre los sistemas que más daño causan.
- Infórmate sobre los humedales cercanos y apoya proyectos de restauración.
- Reduce el uso de pesticidas en tu terraza, huerto o finca.
- Consume pescado de fuentes sostenibles para proteger los hábitats marinos.
- Registra tus observaciones en plataformas de ciencia ciudadana.
La buena noticia es que muchas soluciones ya existen. Las áreas protegidas, la restauración de humedales y la colaboración internacional funcionan cuando se financian y se aplican. El alimoche no se recuperó por casualidad; se recuperó porque hubo plan, seguimiento y compromiso. Y las soluciones pasan por ofrecer a a las aves más hábitats seguros, no por gestos aislados.
🌍 Ficha de Impacto: el declive de las aves migratorias
- El problema: Un 45% de las especies migratorias está en declive y un 11% está amenazado; las aves marinas, limícolas y de humedales costeros son las más expuestas.
- Datos importantes: El informe State of the World’s Birds es el primero centrado en aves migratorias; la UICN confirmó la extinción del zarapito picofino.
- Repercusión en tu vida: Menos aves migratorias implica más plagas, ecosistemas debilitados y menor calidad en costas y campos; apoyar la conservación y reducir el consumo de hábitat está en nuestra mano.


