Muchas personas dan por hecho que perder lenguaje o memoria es inevitable al cumplir años, pero la estimulación cognitiva en mayores preserva la agilidad mental a partir de los 65, según dos estudios recientes de la SISSA.
La Escuela Internacional Superior de Estudios Avanzados (SISSA) de Trieste ha analizado el desempeño de un grupo de personas mayores de 65 años en distintas tareas. Su objetivo: identificar qué factores protegen la función cognitiva cuando envejecemos. Los resultados, publicados en las revistas Neuropsychology y Brain Sciences, apuntan a dos grandes aliados: la reserva cognitiva y la inteligencia emocional.
Qué dice la ciencia sobre la reserva cognitiva
El primer estudio se centró en la reserva cognitiva, ese conjunto de recursos mentales que se acumula a lo largo de la vida mediante la educación, la experiencia profesional y las actividades de ocio que estimulan el intelecto. Las personas con mayor reserva mantenían un desempeño lingüístico mejor, en algunos casos comparable al de los adultos jóvenes.
El equipo puso la lupa en los primeros 10 segundos de una tarea de fluidez verbal, justo cuando buscamos las palabras adecuadas para expresar una idea. En los mayores de 65 años ya se detecta un descenso en ese arranque. La buena noticia es que ese descenso se reduce considerablemente, e incluso puede desaparecer, en quienes tienen una alta reserva cognitiva. No te compliques. La clave está en mantener el cerebro activo.
Las autoras Elisabetta Pisanu y Stefania Lucia destacan que la reserva cognitiva ayuda a mantener el cerebro ‘joven’, al menos en lo que respecta al lenguaje y a la recuperación de palabras. Un dato curioso: los adultos mayores recuerdan con más facilidad las palabras vinculadas a emociones positivas que las asociadas a emociones negativas. Las emociones también cuentan.
Mantener la mente activa en la madurez no es un lujo: es una herramienta real para que el lenguaje y la memoria se conserven durante más tiempo.
Actividades que suman sin agobios
No hace falta una agenda agotadora. Con pequeños gestos sostenidos en el tiempo, tu cerebro se mantiene despierto y curioso.
- Lectura diaria, en papel o en pantalla, sin prisa.
- Juegos de palabras, crucigramas o sopas de letras.
- Aprender algo nuevo: un idioma, un instrumento, una manualidad.
- Conversaciones largas y animadas, que obligan a escuchar y responder.
- Pequeños retos de memoria, como recordar la lista de la compra sin mirarla.
El papel de la inteligencia emocional en la memoria de trabajo
El segundo trabajo se centró en la memoria de trabajo, la capacidad de retener, procesar y usar información temporalmente para completar una tarea. Con los años tiende a perder eficiencia. Para medirlo, pidieron a personas mayores de 65 años que se fijaran en la expresión emocional o en la edad de los rostros que veían.
Los hallazgos demostraron que la reserva cognitiva mejora el rendimiento sin importar el tipo de tarea. Y la inteligencia emocional aporta un matiz propio: las personas con mayor inteligencia emocional tardan más en responder a los estímulos emocionales. No es un problema. Dedican más recursos atencionales y cognitivos a procesarlos; es un procesamiento más profundo, no una mayor dificultad.
📋 Los datos clave de un vistazo
- Qué dice la ciencia: La estimulación intelectual sostenida puede preservar el lenguaje y la memoria de trabajo más allá de los 65.
- Quién lo avala: Dos estudios de la SISSA publicados en ‘Neuropsychology’ y ‘Brain Sciences’.
- Cómo aplicarlo: Suma actividades que activen tu mente: leer, aprender algo nuevo, juegos de palabras, conversar y mantener la vida social.
- A tener en cuenta: Los autores piden ampliar la investigación antes de sacar conclusiones definitivas.
Lo que conviene esperar de estos resultados
Conviene leer estos estudios con ilusión, pero también con honestidad. Los resultados son coherentes con lo que ya sabíamos sobre el envejecimiento activo: la actividad intelectual sostenida se asocia con un mejor desempeño cognitivo. Lo que aportan estos trabajos es una mirada más fina sobre dos mecanismos concretos, la reserva cognitiva y la inteligencia emocional, y sobre su influencia en tareas muy específicas.
La propia Raffaella Rumiati, investigadora principal de ambos estudios, los define como prometedores y pide explorarlos con mayor profundidad en futuros trabajos. Esa prudencia es la mejor garantía de que no hablamos de remedios milagro, sino de pistas fiables. Para el lector, aquí está la clave: no hay una edad para empezar a cuidar tu mente. Cualquier actividad que te saque de la rutina mental suma.
Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye una consulta con un profesional sanitario. Si notas cambios en la memoria o el lenguaje que te preocupan, el mejor paso es hablarlo con tu médico.
📌 Ficha de Salud y Bienestar: Estimulación cognitiva en mayores
- El consejo: Mantén el cerebro activo con actividades intelectuales y sociales para fortalecer tu reserva cognitiva.
- Datos importantes: Dos estudios de la SISSA relacionan mayor reserva cognitiva con mejor lenguaje y memoria de trabajo en mayores de 65. La inteligencia emocional añade eficiencia al procesar información emocional.
- Repercusión en tu vida: Un cerebro estimulado te ayuda a comunicarte mejor, recordar con más precisión y sentirte más autónomo cada día.


