La alergia del bebé es una gran preocupación durante el embarazo, sobre todo con antecedentes familiares. Un ensayo clínico aclara qué papel juega tu dieta y qué ayuda de verdad.
Lo que ha encontrado el ensayo: la dieta de la madre no cambia el riesgo
El trabajo se publicó en ‘The New England Journal of Medicine’ y lo firma un equipo de la Universidad de Australia Occidental liderado por Debra J. Palmer. El ensayo, bautizado como PrEggNut, reclutó a 2.137 embarazadas de menos de 23 semanas en cuatro ciudades australianas. Todas tenían al menos dos familiares directos con una enfermedad alérgica diagnosticada, como asma, eccema, o rinitis alérgica.
La mitad de las participantes recibió una pauta de alta ingesta: un mínimo de seis huevos y 60 cacahuetes a la semana, desde antes de la semana 23 de gestación hasta cuatro meses después del parto, coincidiendo con la lactancia. El otro grupo siguió una dieta estándar, con no más de tres huevos y 30 cacahuetes semanales.
Los resultados, medidos al año de vida del bebé, fueron prácticamente idénticos. La alergia al huevo o al cacahuete mediada por inmunoglobulina E, la respuesta alérgica clásica, apareció en el 7,8% de los bebés del grupo de alta ingesta frente al 8,4% del grupo estándar. La diferencia no fue significativa: el riesgo relativo quedó en 0,93, con un intervalo de confianza que incluye el 1.
Tampoco hubo señales de que comer más huevo o cacahuete aumentara el riesgo. Las cifras de sensibilización alérgica, de eccema diagnosticado a los cuatro y a los doce meses y de alergia al cacahuete fueron parecidas en ambos grupos. Y en cuanto a seguridad, los efectos adversos graves rondaron el 3,6% y el 3,8%, sin diferencias relevantes.
Comer más huevo y cacahuete durante el embarazo no protege al bebé, pero tampoco le hace daño: la prevención se decide más tarde, en su propio plato.
Qué sí ayuda en la prevención de la alergia
La conclusión de los investigadores apunta en otra dirección: lo importante es la introducción temprana y adecuada del huevo y el cacahuete en la dieta del bebé. Dicho de otro modo, el momento clave no está en el embarazo, sino en los primeros meses de vida, cuando el sistema inmune del pequeño empieza a aprender a tolerar los alimentos.

Aquí encaja la reflexión de la editorial que acompaña al estudio, firmada por la inmunóloga Maria C. Jenmalm, de la Universidad de Linköping, en Suecia. Su mensaje es claro y reconfortante: las embarazadas y las madres que dan el pecho y toleran el huevo y el cacahuete no necesitan evitarlos, pero tampoco tienen la obligación de comer grandes cantidades para proteger al bebé.
Es un consejo permisivo, no una prescripción: mantener una alimentación variada y suficiente, sin obsesionarse con un alimento concreto, y centrar la prevención en el bebé. En familias de alto riesgo, esa introducción se planifica siempre de la mano del profesional sanitario.
Las recomendaciones actuales de las sociedades de alergología y pediatría insisten en ese calendario: incorporar el huevo y el cacahuete durante el primer año. En los lactantes con alto riesgo, conviene planificarlo con el pediatra o el alergólogo, que valorarán el momento y la forma más seguros.
📋 Los datos clave de un vistazo
- Qué se estudió: si comer más huevo y cacahuete durante el embarazo y la lactancia reduce la alergia del bebé al año de vida.
- La pauta del ensayo: al menos seis huevos y 60 cacahuetes a la semana, desde antes de la semana 23 de gestación hasta cuatro meses después del parto.
- El resultado: sin diferencias frente a la dieta estándar, con cifras de alergia muy parecidas en ambos grupos.
- A tener en cuenta: en familias con antecedentes alérgicos, la prevención se centra en la introducción temprana en el bebé, con seguimiento pediátrico.
Lo que la evidencia dice (y lo que no): una lectura honesta
Este ensayo llega después de un cambio de paradigma. Durante años se recomendó retrasar la introducción de los alimentos alergénicos en los bebés, pero estudios posteriores mostraron que la exposición temprana puede favorecer la tolerancia. Esa evidencia transformó las guías de alimentación infantil en países como Australia o Estados Unidos, y también las de las sociedades pediátricas europeas.
Los propios autores reconocen una limitación honesta: la alergia apareció menos de lo esperado en la población estudiada, un 8% frente al 16% previsto. Eso pudo reducir la capacidad de detectar un efecto, aunque el intervalo de confianza hace poco probable una reducción importante del riesgo. En otras palabras, si existiera un beneficio pequeño, no cambiaría la recomendación práctica.
Mi lectura es que este resultado quita presión a las familias con antecedentes alérgicos, que a menudo viven el embarazo con la duda de si están haciendo lo suficiente. La respuesta es que no hay que forzar la dieta ni culparse por lo que se come. Lo que sí está en tu mano es acompañar al bebé en esa introducción pautada de los alimentos, con el pediatra como guía. Esta información es orientativa y no sustituye el consejo de un profesional sanitario.
📌 Ficha de Salud: alergia, embarazo y dieta materna
- El consejo: mantener una dieta variada durante el embarazo y centrar la prevención de la alergia en la introducción temprana de los alimentos en el bebé.
- Datos importantes: el ensayo PrEggNut reunió a 2.137 embarazadas; la alergia al huevo o al cacahuete al año fue del 7,8% con alta ingesta y del 8,4% con dieta estándar.
- Repercusión en tu vida: saber que tu dieta no marca el riesgo alivia la preocupación y te permite poner el foco donde de verdad importa, en los hábitos del bebé.


