El Aqua Lares es el yate explorador de lujo con el pasado más incómodo del mercado. Setenta y siete metros y cuatro decímetros de eslora, 2.400 GT y seis cubiertas que en 1974 se botaron como rompehielos soviético. Hoy se alquila por camarotes en el Ártico noruego y en África Oriental.
Llevo años siguiendo reconversiones de este tipo y casi ninguna resiste una auditoría seria. Esta sí. El barco navegó como Legend, pasó por un rebuild profundo en Icon Yachts en 2016 —el salto de rompehielos a explorador de lujo— y ha salido de una reforma integral de interiores firmada por el estudio milanés Hot Lab.
Es el sexto barco oceánico de Aqua Expeditions y el primero que la naviera etiqueta como ultra-luxe expedition yacht. Traducción: 30 huéspedes como máximo, ratio tripulación-huésped de uno a uno, cabinas de 13 a 66 metros cuadrados y tres owner’s suites. Nada de 200 pasajeros apiñados en una cubierta.
Qué se ha rehecho de verdad dentro del Aqua Lares
El encargo no era reinventar el barco. Enrico Lumini, cofundador y director de diseño de Hot Lab, lo planteó como una restitución: devolver coherencia a estancias que décadas de servicio habían modificado hasta difuminar la identidad original del buque. Las líneas exteriores siguen siendo de M.E Consulting; los interiores primigenios pasaron por John Misiag, Genesis y Shelley McNaughton.
El criterio material es lo que de verdad importa a quien vaya a embarcar. Chiara Pastore, diseñadora senior de FF&E del estudio, seleccionó textiles y acabados que transmiten calidez y protección en climas fríos sin cargar el ambiente cuando el barco opera en aguas tropicales. Maderas naturales, superficies táctiles, iluminación por capas y mobiliario válido tanto para una cena de grupo como para un sillón en solitario.
Seis cubiertas dan para cine, boutique, gimnasio, salón y comedores interior y exterior a la sombra. El área de bienestar suma dos jacuzzis, spa, sauna y sala de masajes. Eso sí, el metraje es el que es: 2.400 GT para 30 personas es espacio holgado, no un palacio flotante de 5.000.
Puedes comprar interiores nuevos. Lo que no se fabrica hoy con dinero es un casco reforzado que ya ha trabajado en hielo.
Cuánto cuesta dormir a bordo y por qué se vende por camarotes
Aquí está el giro comercial que casi ningún astillero puede replicar. El Aqua Lares se explota de dos maneras: charter privado íntegro o reserva por cabina individual. Es la lógica de un crucero de expedición con servicio de superyate, y también la única forma sensata de llenar 30 plazas sin depender de un único cliente con el calendario libre.

Los itinerarios van de cinco a once noches. Índico: Seychelles, Tanzania, el atolón de Aldabra y Zanzíbar. Ártico: Svalbard, con osos polares, morsas y glaciares como guion. La dotación auxiliar separa a un explorador auténtico de un crucero con velas decorativas: cinco tenders privados, tres Zodiac, dos Rafnar, kayaks, paddleboards, bicicletas de montaña y material completo de esnórquel y buceo.
Hot Lab no ha publicado tarifas y Aqua Expeditions no las abre en web. El precio se cierra por cotización directa según temporada, ruta y ocupación; el charter completo se negocia aparte. Quien haya comparado cruceros de expedición de lujo sabe leer la horquilla: aquí el factor diferencial no es la suite, es el casco.
El veredicto: para quién tiene sentido y qué maquilla el folleto
Voy a ser preciso porque el dato lo permite. Un yate privado de 77 metros suele mover 12 huéspedes con 20 o 25 tripulantes; aquí hablamos de 30 pasajeros con ratio uno a uno, es decir, una treintena de tripulantes. Es un ratio honesto, no excepcional. El lujo real de este barco no está en el servicio: está en la capacidad de hielo y en la autonomía de expedición.
El segundo matiz es la cabina. Trece metros cuadrados en la categoría más baja es poco para un producto vendido como superyate; quien pueda, que suba a las intermedias o a una de las tres owner’s suites.
Y el tercero: el formato por camarote es la puerta de entrada inteligente para probar el producto sin firmar el buque entero. Mi recomendación práctica es Svalbard por delante del Índico. El casco es el argumento de compra y en Zanzíbar no se nota.
Nadie paga 77 metros por el jacuzzi: paga por estar donde el resto de la flota no puede entrar y volver a contarlo.
💎 Ficha de Exclusividad: Aqua Lares, 77,4 metros (Aqua Expeditions)
- El producto / experiencia: Ex rompehielos soviético de 1974 reconvertido en yate explorador de 77,4 metros y 2.400 GT. Seis cubiertas, 30 huéspedes, ratio tripulación-huésped 1:1, cabinas de 13 a 66 m² y tres owner’s suites. Interiores reformados por Hot Lab.
- Dónde conseguirlo: Reserva directa con Aqua Expeditions por camarote individual o charter íntegro del buque. Itinerarios de 5 a 11 noches en Svalbard y en el Índico: Seychelles, Tanzania, atolón de Aldabra y Zanzíbar.
- Precio estimado: No publicado en abierto. Cotización directa según temporada, ruta y ocupación de cabina; el charter completo se negocia por separado.
- Ventajas de usarlo — el valor real: Capacidad de hielo y logística de expedición —cinco tenders, tres Zodiac y dos Rafnar— sobre una base de 2.400 GT que ninguna construcción nueva de este segmento replica hoy.


