Si eres de los que no arrancan el día sin un café, este estudio te interesa. Un ensayo publicado en Nature Communications sugiere que tomar la bebida con cafeína o sin ella no produce los mismos efectos. La diferencia aparece justo en lo que más nos preocupa a media mañana: la memoria, la atención y los nervios.
Eso sí, hay letra pequeña. El trabajo lo financió el Institute for Scientific Information on Coffee, una entidad del sector, y la muestra es reducida. Por eso conviene leerlo con curiosidad, pero sin cambiar la cafetera de casa a las primeras de cambio. Te contamos qué midieron, qué encontraron y cómo llevarlo a tu rutina.
Qué dice el estudio sobre el café
Los investigadores del University College Cork y de la Universidad de Parma siguieron a 62 adultos sanos de entre 30 y 50 años. En la fase de intervención participaron 31 personas que tomaban habitualmente entre tres y cinco tazas al día. Primero pasaron dos semanas sin tomar nada y después tres semanas con cuatro tomas diarias de café instantáneo, con cafeína o descafeinado, sin saber cuál les tocaba.
Los dos grupos mejoraron en estrés, síntomas depresivos e impulsividad, algo que ya da pistas sobre el papel de la bebida más allá de la cafeína. Quienes tomaron la versión con cafeína notaron menos ansiedad y mejor atención y vigilancia. Quienes optaron por el descafeinado mejoraron en aprendizaje y memoria, además de en sueño percibido y actividad física, según los datos publicados.
Cuál te conviene: claves de la microbiota intestinal
Detrás de estos cambios podría estar la microbiota intestinal, el conjunto de bacterias que viven en nuestro intestino y que se comunican con el cerebro. El equipo analizó muestras antes y después de cada fase y vio que la bebida modificaba esa comunidad microbiana. Aun así, el estudio muestra asociaciones y no demuestra causas directas, y eso conviene tenerlo claro.
Con esa cautela, estas son las ideas prácticas que se pueden sacar:
- Si buscas concentración: la versión con cafeína fue la que se asoció a mejor atención y menos ansiedad en las pruebas.
- Si te cuesta dormir: el descafeinado se relacionó con mejor sueño percibido, algo útil si tomas varias tazas por la tarde.
- Si te preocupa la memoria: los participantes con descafeinado mejoraron en pruebas de aprendizaje y memoria.
- Si quieres combinar: una opción razonable es la taza con cafeína por la mañana y el descafeinado después de comer.
- Si ya tienes alguna dolencia: consulta con tu médico, sobre todo si tienes hipertensión, ansiedad diagnosticada o problemas digestivos.
Por qué importa quién paga el estudio
La financiación del sector del café no invalida un trabajo publicado en una revista con revisión por pares, pero sí obliga a leerlo con lupa. Los investigadores declararon el patrocinio y el diseño era a doble ciego, lo que reduce el riesgo de sesgo. Aun así, un ensayo pequeño y de pocas semanas no permite sacar conclusiones definitivas para toda la población.
En España, donde el desayuno con tostada y el cortado después de comer son casi un ritual, estas cautelas pesan. Cada persona metaboliza la cafeína a distinto ritmo, y influyen la genética, la medicación o el estrés. Los propios resultados apuntan a que parte de la mejora en memoria podría deberse al mejor sueño y a más movimiento, no solo a la bebida.
Impacto en tu día a día y alternativas
Más allá de los titulares, lo interesante es que el descafeinado deja de verse como un premio de consolación. Tampoco es una versión inferior del café de siempre, sino una opción con efectos propios que encaja mejor en ciertos momentos del día. La clave está en elegir según lo que necesitas y no por costumbre.
Para quienes trabajan con el ordenador todo el día
Si tu jornada exige foco continuo, el café con cafeína de primera hora puede ayudarte a mantener la atención y a rebajar la sensación de ansiedad. Conviene no pasarse: las autoridades sanitarias europeas consideran seguras hasta 400 miligramos de cafeína al día para adultos sanos, unas cuatro tazas. A partir de media tarde, cambiar al descafeinado puede ahorrarte un mal descanso por la noche.
Para quienes duermen mal o van justos de nervios
Si la cafeína te acelera, el descafeinado se presenta como una alternativa sensata que además se asoció a mejor aprendizaje y memoria en este ensayo. Es una opción cómoda para estudiantes en época de exámenes o para quien toma varias tazas por costumbre social. Eso sí, no esperes milagros: es un hábito que suma, no un tratamiento.
Qué hacer si quieres sacarle partido
Empieza por observar cómo te sienta cada opción durante dos o tres semanas. Apunta en el móvil a qué hora tomas el café, cuánto duermes y cómo te notas de ánimo y de concentración. Ese pequeño diario te dará más información personal que cualquier titular.
Después ajusta con sentido común: café con cafeína por la mañana, descafeinado por la tarde y mucha agua. Cuida también lo que acompaña a tu taza, como la fibra, la fruta y las legumbres, porque la salud del intestino depende de toda la dieta. Y si notas palpitaciones, insomnio persistente o malestar digestivo, habla con tu médico de cabecera.
Resumen de claves fundamentales
El estudio indica que el café, tanto con cafeína como descafeinado, se asocia a menos estrés y menos síntomas depresivos. La versión con cafeína destacó en atención y ansiedad, mientras que el descafeinado lo hizo en memoria y aprendizaje, y todo ello podría pasar por la microbiota intestinal.
Conviene recordar que lo pagó el sector, que la muestra es pequeña y que los resultados son asociaciones. Si te gusta tu café de cada día, no hace falta cambiarlo todo: elige según el momento, escucha a tu cuerpo y usa este ensayo como una pista más, no como una receta.



