miércoles, febrero 18, 2026

Hipertensión en España: la labor divulgativa y científica del Dr. Mouriz

Hubo un tiempo en el que la hipertensión no ocupaba titulares, ni era una conversación habitual en las consultas, ni mucho menos una preocupación social extendida. Se intuía, se sufría en silencio y, en demasiadas ocasiones, se descubrían sus efectos cuando ya era tarde. En ese contexto, a medio camino entre la medicina clínica y la investigación que empezaba a abrirse paso con fuerza en España, surgieron figuras que entendieron que aquello no era solo un problema individual, sino un reto colectivo. Entre ellas, destaca el doctor Joaquín Mouriz García.

Una vida dedicada a observar, explicar y sensibilizar en torno a una enfermedad silenciosa: Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión y otras instituciones médicas

Médico, investigador y divulgador incansable, Mouriz era hijo del conocido médico y científico, el doctor José Mouriz Riesgo, y dedicó buena parte de su vida profesional a observar, explicar y, sobre todo, concienciar sobre una enfermedad que, en aquellas décadas de los años 60 y 70, permanecía en gran medida oculta. Desde su trabajo vinculado a la investigación médica y su implicación activa en la creación de la Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (LELHA) en 1975, contribuyó a situar el problema en el lugar que merecía: el centro de una conversación sanitaria que apenas empezaba a tomar forma.

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La España de entonces vivía un momento de transición en la manera de entender la salud. La medicina avanzaba con rapidez, pero la información aún no llegaba con la misma velocidad a la sociedad. Muchas personas convivían con alteraciones en la tensión arterial sin saberlo, y la prevención era todavía una idea incipiente. Mouriz supo ver antes que otros que el verdadero desafío no estaba solo en tratar la enfermedad, sino en detectarla, explicarla y normalizar el hecho de revisarse periódicamente.

Desde su puesto como primer director de investigación médica en la Merck Sharp & Dohme en España, impulsó una forma de trabajar que combinaba el rigor científico con una mirada profundamente humana. No se trataba únicamente de estudiar datos o de avanzar en tratamientos, sino de comprender el impacto real que la hipertensión estaba teniendo en la vida cotidiana de miles de personas. Aquella visión, adelantada a su tiempo, ayudó a abrir un camino que hoy damos por hecho: la prevención como herramienta fundamental de salud pública.

Quienes trabajaron con él lo recuerdan como un profesional meticuloso y, al mismo tiempo, cercano. Un hombre más interesado en el progreso colectivo que en el reconocimiento personal, convencido de que la medicina debía salir de los laboratorios y llegar a la calle. Su implicación en la Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (LELHA), de la que fue su primer secretario general, no fue un gesto simbólico, sino una declaración de intenciones: había que informar, había que educar y había que construir una red de profesionales comprometidos con un problema que empezaba a vislumbrarse como una de las grandes amenazas silenciosas de la época.

Mouriz contribuyó a que dejara de ser un concepto técnico reservado a especialistas para convertirse en una preocupación comprensible, cercana y, sobre todo, prevenible. Su legado no se mide solo en investigaciones o publicaciones, sino en el cambio de mirada que ayudó a impulsar: el paso de reaccionar ante la enfermedad a anticiparse a ella.

El eco en los medios y la conciencia social: Mouriz supo hacer de lo complejo algo comprensible para todo el mundo

El eco en los medios y la conciencia social: Mouriz supo hacer de lo complejo algo comprensible para todo el mundo

Si la investigación fue el motor silencioso de aquella primera etapa, la prensa se convirtió muy pronto en el altavoz. A mediados de los años setenta, el nombre del doctor Joaquín Mouriz García empezó a aparecer con frecuencia en reportajes, entrevistas y piezas divulgativas que recorrían el país con un mensaje tan claro como inquietante: la hipertensión estaba ahí, afectaba a millones de personas y, sin embargo, seguía siendo una gran desconocida.

Titulares contundentes, repetidos en cabeceras regionales y agencias informativas, hablaban de “cinco millones de españoles en peligro” y advertían sin rodeos de los riesgos de una enfermedad que, por entonces, apenas formaba parte de la conversación pública. En ese contexto, la figura de Mouriz se fue consolidando como una de las voces más reconocibles de aquella labor pedagógica que buscaba acercar la medicina a la vida cotidiana.

Los reportajes no se centraban únicamente en datos o cifras. Dibujaban también el perfil de un médico joven, perteneciente a la generación de la posguerra, que desde su trabajo en el ámbito de la investigación impulsaba encuentros científicos, conferencias y seminarios donde especialistas de distintos lugares compartían conocimientos sobre un problema que crecía en silencio. Aquellas reuniones, reflejadas en la prensa de la época, ayudaron a construir una red de intercambio médico en torno a la hipertensión cuando aún se estaban sentando las bases del estudio moderno de las enfermedades cardiovasculares en España.

Pero quizá el mayor logro de aquella presencia mediática fue otro: traducir lo complejo en algo comprensible. Los periódicos empezaron a explicar a los lectores que los síntomas podían ser difusos, que la enfermedad podía avanzar sin apenas señales y que, precisamente por eso, la revisión periódica se volvía imprescindible. Vértigos, zumbidos en el oído, trastornos en la vista o calambres musculares dejaban de ser molestias aisladas para formar parte de un relato más amplio que conectaba la experiencia diaria con un problema de salud de gran alcance.

En esas páginas, Mouriz aparecía no solo como investigador, sino como interlocutor entre la ciencia y la sociedad. Su manera de explicar, sin dramatismos, pero sin restar importancia al riesgo, contribuyó a cambiar el enfoque con el que muchos ciudadanos empezaron a mirar su propia salud. La hipertensión dejaba de ser un término técnico para convertirse en una preocupación cercana, algo que podía estar afectando a cualquiera sin saberlo.

Aquella cobertura constante, desde agencias hasta diarios regionales, refleja hoy la dimensión de lo que estaba en juego. 

Sentar las bases para el futuro: la importancia de la conciencia colectiva

No se trataba solo de alertar, sino de construir una conciencia colectiva en torno a una enfermedad silenciosa que empezaba a mostrarse como uno de los grandes retos sanitarios del país. Y en ese proceso, el papel de Mouriz fue el de un puente: el de quien entendió que investigar era esencial, pero que explicar, insistir y repetir el mensaje en los medios podía salvar tantas vidas como cualquier avance en el laboratorio. Porque en aquellos años, cada artículo publicado, cada entrevista y cada explicación paciente no eran solo piezas informativas: eran pequeños actos de salud pública.

A partir de ahí, la hipertensión dejó de habitar únicamente en informes médicos y congresos especializados para instalarse, poco a poco, enla conversación cotidiana. Lo que antes era invisible empezó a tener nombre, cifras y rostro. Y con ello, una nueva forma de entender la prevención comenzó a abrirse camino en la sociedad española.

Visto con la perspectiva del tiempo, aquel esfuerzo constante adquiere una dimensión mayor. Mouriz no solo investigaba una enfermedad; ayudaba a cambiar la relación de un país con su propia salud. Y en ese empeño silencioso, sostenido desde la ciencia y amplificado por la palabra, se empezó a construir algo más duradero que cualquier titular: una conciencia colectiva que, por primera vez, aprendía a anticiparse al riesgo antes de que fuera demasiado tarde. Un riesgo que, a día de hoy sigue siendo uno de los principales factores de riesgo de enfermedad y muerte en España.

El repentino fallecimiento del doctor Mouriz en 1977 supuso una gran pérdida, pero su legado, y el de todos aquellos que trabajaron en ese inicio, cristalizó con el paso del tiempo en los que hoy es la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEHLELHA), nacida de la unión de la citada y pionera Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (LELHA), creada en 1975 y la Sociedad Española de Hipertensión (SEH), constituida en 1988.

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