Cada año, cuando llega junio, los mercados se llenan de un producto que solo dura unos pocos meses: las picotas del Jerte. Esas cerezas sin rabito, crujientes y más dulces que cualquier otra variedad, que alcanzan su punto óptimo justo ahora. Si las combinas con jamón serrano, queso manchego y almendra tostada, tienes sobre la mesa uno de los mejores platos del verano, y sin haber encendido el fogón ni un solo segundo.
Lo que hace especial esta ensalada no es su técnica —no tiene ninguna—, sino la calidad de lo que lleva dentro. Cuatro productos que llevan siglos en la despensa española, unidos por primera vez en un plato fresco y colorido que se prepara en 20 minutos. Aquí está la receta, con todo lo que necesitas saber para que salga perfecta.
Las picotas del Jerte: por qué junio es su momento
Las picotas del Jerte no son simplemente cerezas a las que les han quitado el rabo: son una variedad autóctona de Extremadura con Denominación de Origen Protegida, que madura casi un mes más tarde que el resto de cerezas y llega a los puntos de venta entre mediados de junio y finales de julio. Ese tiempo extra en el árbol es lo que les da su textura firme y crujiente, y ese dulzor tan característico que las diferencia de todo lo demás.
Para reconocer las auténticas, fíjate en que el agujero donde estaba el pedúnculo esté completamente cicatrizado y seco: es la marca de que el rabito se quedó en la rama al recogerlas, como manda la tradición. Una cereza a la que le han quitado el rabo manualmente llorará líquido por ese orificio y se estropeará enseguida. La picota del Jerte, en cambio, aguanta hasta tres semanas en el frigorífico en perfectas condiciones.
Picotas del Jerte con jamón serrano: una combinación que funciona
Las picotas del Jerte llevan años conquistando la alta cocina española gracias a ese contraste agridulce que funcionan de maravilla con productos salados y curados. El Valle del Jerte, esa comarca de Cáceres con dos millones de cerezos cultivados en bancales entre gargantas y montañas de granito, produce una fruta que los cocineros de restaurantes con estrella Michelin ya llevan temporadas incorporando a platos salados, gazpachos y ensaladas. El tándem dulce-salado con el jamón es especialmente potente porque ambos ingredientes tienen cuerpo y carácter propios.
El jamón serrano aporta la sal y la profundidad de sabor; las picotas del Jerte, el dulzor y la acidez; el queso manchego en dados, la cremosidad; y la almendra tostada, la textura crujiente que ancla el plato. No hay ningún ingrediente de relleno: cada uno está ahí porque suma algo que los otros no tienen.
Cómo preparar la ensalada en 20 minutos
El orden de preparación importa más de lo que parece. Empieza siempre por tostar las almendras en una sartén sin aceite, removiendo, hasta que cojan color: el calor despierta los aromas del fruto seco y eso marca la diferencia con usar las crudas. Déjalas enfriar del todo antes de añadirlas a la ensalada, porque si las metes calientes ablandarán las hojas verdes de escarola.
Mientras enfría la almendra, deshuesa las picotas del Jerte cortándolas por la mitad con un cuchillo fino. Ponlas en la ensaladera con la escarola y las almendras frías, sazona con sal y pimienta recién molida y reserva. Corta el queso manchego en dados de un centímetro y prepara el aliño mezclando aceite de oliva virgen extra y vinagre en un bol. Solo en el momento de servir coloca el jamón serrano en lonchas y vierte el aliño: así el jamón no se empapa y conserva toda su textura.
Cuatro productos, un solo plato con identidad propia
La fruta con DOP más crujiente del verano
Las picotas del Jerte son las únicas cerezas de España con Denominación de Origen Protegida que se comercializan sin pedúnculo de forma natural. El Consejo Regulador certifica cuatro variedades: Ambrunés, Pico Negro, Pico Limón Negro y Pico Colorado. La más valorada es la Ambrunés, por ser la más dulce y la que más tiempo pasa en el árbol bajo el sol antes de recogerse.
El jamón serrano: el punto salado que lo une todo
Para esta ensalada no hace falta un gran reserva: basta con un jamón serrano de calidad media-alta, en lonchas finas, que aporte contraste sin dominar. Lo que sí importa es que el jamón esté a temperatura ambiente cuando lo sirves, no recién sacado de la nevera: el frío mata los matices aromáticos del curado y la laminilla se vuelve gomosa.
Los errores más frecuentes al preparar esta ensalada
Hay cuatro fallos que se repiten una y otra vez cuando se prepara esta receta:
- Añadir las almendras calientes: ablandan las hojas y pierden crujido en cuestión de minutos.
- Usar picotas del Jerte demasiado maduras: deben estar firmes al tacto, no blandas; si ceden demasiado al apretarlas, su textura en boca será decepcionante.
- Aliñar con demasiada antelación: el aceite y el vinagre ablandan la escarola enseguida; aliña solo en el momento de servir.
- Cortar el queso manchego demasiado fino: en láminas se pierde entre los demás ingredientes; en dados de un centímetro tiene presencia en cada bocado.
Las picotas del Jerte y el futuro de la cocina sin fuego
La tendencia de la cocina sin cocción lleva años creciendo en España y las picotas del Jerte están en el centro de ella. Los chefs que más han trabajado con esta fruta en los últimos años coinciden en un punto: la picota no necesita cocinarse para ser el ingrediente principal de un plato salado. Su dulzor natural, su textura y su acidez la hacen autosuficiente cuando se combina bien.
Para la temporada 2026, el Consejo Regulador ha estimado hasta 3,5 millones de kilos certificados, lo que garantiza que encontrarás las auténticas picotas del Jerte en mercados y fruterías durante las próximas semanas. El consejo es sencillo: cómpralas ahora, cuando están en su punto, y úsalas esta misma semana. La ventana es corta, el plato es rápido y el resultado no tiene comparación posible con cualquier otra época del año.




