El Palacio de Liria abre sus estancias más secretas al arte contemporáneo: así es la instalación que dialoga con Goya y Velázquez

Hay palacios que guardan cuadros. Y hay palacios que guardan historias que ningún cuadro se atrevió a contar del todo. El Palacio de Liria, residencia oficial de la Casa de Alba en el corazón de Madrid, acaba de abrir una puerta que llevaba siglos entornada: la del diálogo entre su colección histórica y el arte del presente. La exposición Noches y días, del artista madrileño José María Sicilia, ocupa hasta el 5 de julio de 2026 las estancias más emblemáticas del palacio con una veintena de obras que llevan la firma del ahora y la memoria de los siglos.

Lo que hace singular esta propuesta no es solo lo que cuelga de las paredes —pintura, fotografía, escultura de extrema delicadeza, todo conviviendo con Goya y Velázquez—, sino la pregunta que plantea: ¿qué pasa cuando le dejas a un artista de hoy las llaves de uno de los museos privados más importantes del mundo?

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El Palacio de Liria como nunca lo habías visto

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El Palacio de Liria fue finalizado por Ventura Rodríguez en 1783, destruido casi por completo durante la Guerra Civil y reconstruido piedra a piedra por la familia Alba. Hoy, con más de 3.500 metros cuadrados en plena calle Princesa, sigue siendo la pinacoteca privada más grande de España. Tapices flamencos, manuscritos de Cristóbal Colón, el retrato de la Duquesa de Alba de Goya, el de la infanta Margarita de Velázquez: un inventario que haría palidecer a más de un museo nacional.

Hasta ahora, el palacio funcionaba como guardián de sí mismo. La exposición Noches y días rompe esa inercia: las obras de Sicilia no se exhiben en una sala aparte, sino que se instalan entre la colección histórica, en la biblioteca, en los salones de baile, en el Salón Gran Duque. El arte de 2026 respira el mismo aire que los maestros del XVII.

El Palacio de Liria y José María Sicilia, un encuentro de siglos

El Palacio de Liria llevaba décadas esperando un interlocutor a su altura. José María Sicilia —madrileño nacido en 1954, uno de los grandes nombres de la pintura española de los años 80, formado entre Madrid y París— ha creado piezas ex profeso para este espacio: obras que no existirían sin el palacio, concebidas desde la escucha de las historias que los muros llevan siglos acumulando.

La Fundación Casa de Alba lo describe como un relato inacabado, de temporalidades no lineales y mitologías íntimas que solo se completan con la presencia del espectador. En otras palabras: tú eres parte de la obra en cuanto cruzas la verja.

Una apuesta de mecenazgo para el siglo XXI

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Noches y días no es la primera vez que el Palacio de Liria se abre al arte contemporáneo: en 2025, la portuguesa Joana Vasconcelos ya convirtió el palacio en escenario de su exposición Flamboyant, que permitió acceder por primera vez a la capilla privada y la sala de música. Aquella experiencia demostró que el palacio podía ser algo más que un relicario: podía ser un espacio vivo.

La nueva apuesta de la Fundación Casa de Alba va más lejos. Cuenta con el respaldo del Ayuntamiento de Madrid y la Comunidad de Madrid, y más de 300 titulares de Mastercard ya han disfrutado de experiencias exclusivas vinculadas al palacio desde que comenzó la colaboración en 2023.

Qué ver y cómo planificar tu visita

El horario de visita del Palacio de Liria es de martes a domingo, de 10:00 a 14:00 h (último acceso 12:45) y de 16:00 a 19:00 h (último acceso 18:00 h). Las entradas oscilan entre 15 € entre semana y 17 € en fin de semana. Los madrileños pueden acceder a tarifa reducida presentando el DNI o acreditando empadronamiento, gracias al acuerdo entre la Fundación y el Ayuntamiento.

Antes de ir, conviene saber cuatro cosas prácticas:

  • Las entradas se reservan online en entradas.palaciodeliria.com y se agotan con rapidez los fines de semana.
  • La exposición ocupa estancias que habitualmente no están accesibles en la visita estándar.
  • Se recomienda llegar al menos 10 minutos antes del horario reservado para el control de acceso.
  • La visita completa —palacio más exposición— lleva entre 90 minutos y dos horas.

El futuro del Palacio de Liria como laboratorio cultural

La tendencia que está marcando el Palacio de Liria apunta en una dirección clara: los grandes patrimonios históricos privados de España ya no pueden —ni quieren— ser solo museos de sí mismos. La decisión de Carlos Fitz-James Stuart, XIX duque de Alba, de profesionalizar la Fundación y abrir el palacio a la creación contemporánea es una respuesta directa a una pregunta que muchas instituciones similares en Europa llevan años esquivando.

La colección histórica como punto de partida, no de llegada

Noches y días demuestra que convivir con Goya no es competir con Goya. José María Sicilia lo sabe bien: sus obras no imitan ni confrontan la colección histórica del Palacio de Liria, sino que abren nuevas lecturas de ella. Es el modelo que más futuro tiene para los grandes patrimonios: el que transforma al visitante en cómplice de una conversación entre épocas.

Un modelo que otras casas históricas ya miran con atención

Tras el éxito de Flamboyant y ahora de Noches y días, el Palacio de Liria se ha convertido en referencia para otras fundaciones de casas históricas españolas. La apuesta por el mecenazgo activo —no solo conservar, sino provocar encuentros entre el pasado y el presente— es el camino que más visitantes genera y más conversación cultural activa. Y en un Madrid que compite como destino cultural de primer nivel europeo, eso tiene un valor que va mucho más allá de los euros de la taquilla.

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