Mantenerse en un déficit calórico a largo plazo es uno de los mayores desafíos cuando se busca perder peso. La motivación inicial suele desvanecerse, y el cuerpo tiende a recuperar lo perdido. Un estudio reciente publicado en el American Journal of Clinical Nutrition señala que la semaglutida, el principio activo de medicamentos como Ozempic y Wegovy, puede ayudar a mantener una ingesta calórica significativamente más baja durante más de un año, lo que podría facilitar la pérdida de peso sostenida.
Un estudio de 60 semanas que analiza la ingesta calórica
La investigación contó con 120 adultos con sobrepeso u obesidad, divididos en dos grupos: uno recibió una inyección semanal de 2,4 miligramos de semaglutida y el otro un placebo. A lo largo de todo el ensayo, ambos grupos siguieron un programa de asesoramiento sobre alimentación saludable y actividad física.
Al inicio del estudio, y de nuevo en las semanas 20, 40 y 60, los participantes realizaron comidas estandarizadas y se les pidió que comieran hasta sentirse satisfechos. Los investigadores midieron entonces la cantidad de calorías que ingerían.
Los resultados mostraron que los participantes que tomaban semaglutida consumieron de forma constante entre un 24 % y un 30 % menos de calorías que los del grupo placebo en cada una de las revisiones, un efecto que se mantuvo hasta la semana 60.
Esta reducción calórica se tradujo en una pérdida de peso notable. De media, el grupo con semaglutida perdió un 15,1 % de su peso corporal inicial, frente al 3,4 % del grupo placebo. El medicamento demostró un efecto sostenido sobre la ingesta, más allá de la fase inicial de tratamiento.
¿Cómo actúa la semaglutida en el cuerpo?
La semaglutida pertenece a un grupo de fármacos conocidos como agonistas del receptor GLP-1, que imitan una hormona intestinal natural. Su mecanismo de acción es doble: por un lado, ralentiza el vaciado del estómago, lo que prolonga la sensación de saciedad; por otro, reduce el apetito y ayuda a calmar lo que se conoce como «ruido de comida», esos pensamientos constantes sobre la alimentación.
El doctor Jonathan Jennings, internista, detalla que el exceso de insulina en el organismo estimula el apetito, y que la semaglutida, al disminuir los niveles de insulina, contribuye a controlar el hambre. Este efecto se ha observado en numerosos estudios previos y ayuda a explicar por qué muchas personas logran reducir su ingesta calórica sin pasar hambre.
Curiosamente, en este estudio, la sensación subjetiva de hambre y la preocupación por la comida mejoraron de forma clara durante las primeras 20 semanas, pero a las 40 y 60 semanas esas diferencias dejaron de ser estadísticamente significativas. Sin embargo, los participantes siguieron comiendo menos calorías. Esto sugiere que el fármaco actúa a largo plazo mediante otros mecanismos que no dependen solo de la percepción del hambre, quizás influyendo en la regulación hormonal o metabólica.

Un complemento, no una solución milagrosa
Aunque los datos son prometedores, los especialistas insisten en que la semaglutida debe verse como una herramienta más dentro de un plan integral de salud. “Los resultados más exitosos ocurren cuando los pacientes usan el medicamento como una ayuda y no como una solución única”, afirma el doctor Mir Ali, cirujano bariátrico. Los cambios en la dieta y el estilo de vida siguen siendo el pilar fundamental para mantener el peso a largo plazo.
Jennings añade que planificar una estrategia con un nutricionista y un profesional sanitario es la forma más eficaz de evitar el rebote al dejar el tratamiento. Así, la semaglutida puede ser un apoyo valioso para quienes, bajo supervisión médica, buscan romper el ciclo de dietas fallidas y, combinando el medicamento con una alimentación equilibrada y ejercicio regular, los resultados se mantienen a a largo plazo.
El doctor Ali también recuerda que, para quienes toleran bien el fármaco, mantener el tratamiento a largo plazo puede desempeñar un papel importante en la salud metabólica. No obstante, no todas las personas responden igual y la decisión debe ser individualizada y consensuada con el médico.
📋 Los datos clave del estudio, de un vistazo
- Participantes: 120 adultos con sobrepeso u obesidad.
- Tratamiento: 2,4 mg de semaglutida semanales o placebo, más consejería sobre estilo de vida.
- Duración: 60 semanas.
- Reducción calórica: consumo entre un 24 % y un 30 % menor en el grupo de semaglutida en cada medición.
- Pérdida de peso: media del 15,1 % del peso inicial, frente al 3,4 % del placebo.
Lo que dice la evidencia y cómo aplicar estos hallazgos
La investigación se suma a una creciente base de datos que apoya el uso de agonistas del GLP-1 en el tratamiento del sobrepeso y la obesidad. Organismos como la Organización Mundial de la Salud subrayan que el abordaje debe ser multifactorial, combinando intervención farmacológica, cambios en la alimentación y actividad física regular. Este estudio, publicado en una revista de alto impacto, aporta un dato relevante: la reducción calórica se mantiene durante más de un año, incluso cuando la percepción de hambre vuelve a niveles similares al placebo.
Para la persona que está valorando opciones, el mensaje es claro: este tipo de medicamentos pueden ayudar, pero no sustituyen un estilo de vida saludable. Si se inicia un tratamiento con semaglutida, es imprescindible hacerlo bajo prescripción médica y acompañarlo de un plan de alimentación equilibrado y actividad física, preferiblemente con el apoyo de un dietista-nutricionista. Los resultados más sólidos se obtienen cuando se integran todas las piezas.
Además, hay que tener en cuenta que el fármaco puede tener efectos secundarios y que su uso a largo plazo aún se está estudiando. La decisión debe ser personalizada, sopesando riesgos y beneficios junto al especialista.
El medicamento por sí solo no hace el trabajo: los cambios sostenibles en la alimentación y el estilo de vida son los que marcan la diferencia a largo plazo.
📌 Ficha de Salud: Lo que debes saber sobre la semaglutida y la ingesta calórica
- El consejo: Si tu médico te ha prescrito semaglutida, úsala como parte de un plan integral que incluya una dieta saludable y ejercicio regular; no como un atajo.
- Datos importantes: En un estudio de 60 semanas, la semaglutida redujo la ingesta calórica entre un 24 % y un 30 % en comparación con el placebo. La pérdida de peso media fue del 15,1 % del peso inicial.
- Repercusión en tu vida: Mantener un déficit calórico a largo plazo es posible con ayuda farmacológica bien supervisada, pero el verdadero éxito depende de integrar cambios saludables que puedas sostener toda la vida.
Esta información tiene un carácter divulgativo y no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Ante cualquier duda o síntoma, acude siempre a tu médico.


