Un estudio revela que comer huevos reduce hasta un 27% las posibilidades de desarrollar alzhéimer

El alzhéimer afecta ya a más de 800.000 personas en España, según la Sociedad Española de Neurología, y cada año se diagnostican unos 40.000 casos nuevos. En ese contexto, cualquier hallazgo sobre cómo frenarlo desde la mesa llama la atención de inmediato.

Eso es justo lo que ha ocurrido con un estudio de la Universidad de Loma Linda, en California, que ha analizado los hábitos alimentarios de casi 40.000 personas mayores de 65 años durante más de quince años. Su conclusión: quienes comían huevos con regularidad presentaron un riesgo notablemente menor de acabar con un diagnóstico de esta enfermedad.

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Qué dice el estudio sobre el alzhéimer y los huevos

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Los investigadores, liderados por la profesora Joan Sabaté, partieron de los datos del Adventist Health Study-2, una de las cohortes de salud más completas y longevas de la investigación nutricional en Estados Unidos. Compararon el consumo de huevo de los participantes con sus diagnósticos médicos, registrados a través de Medicare durante un seguimiento medio de 15,3 años.

El resultado más llamativo: comer un huevo al día, al menos cinco días a la semana, se asoció con una reducción del riesgo de alzhéimer de hasta el 27%, frente a quienes nunca lo consumían. Y la relación no era todo o nada: comer huevos de una a tres veces al mes ya rebajaba el riesgo un 17%, y hacerlo de dos a cuatro veces por semana lo reducía un 20%.

Por qué el huevo podría proteger el cerebro

El alzhéimer es una enfermedad multifactorial, y la ciencia lleva décadas buscando qué factores modificables —como la dieta— pueden influir en su aparición. Es precisamente esa laguna de conocimiento la que impulsó a los investigadores de Loma Linda, una localidad californiana conocida por ser una de las «zonas azules» del planeta, donde la longevidad es especialmente alta gracias a los hábitos de vida de su comunidad adventista.

Según explica Sabaté, el huevo aporta colina, un nutriente precursor de la acetilcolina y la fosfatidilcolina, ambas esenciales para la memoria y la comunicación entre neuronas. También contiene luteína y zeaxantina, dos carotenoides vinculados a un mejor rendimiento cognitivo y a menos estrés oxidativo en el cerebro.

Lo que hace especial a este trabajo

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Lo que distingue a este estudio de otros anteriores es su tamaño y su duración. Los científicos no se limitaron a preguntar por huevos fritos o cocidos: también rastrearon su presencia oculta en productos horneados y alimentos envasados, algo que pocos trabajos previos habían tenido en cuenta con tanto detalle.

Además, los resultados se mantuvieron estables incluso al controlar variables como la edad, el sexo, el nivel educativo, la actividad física y el estado socioeconómico de los participantes. Eso da más peso a la asociación observada, aunque los propios autores insisten en que se trata de un hallazgo que conviene interpretar con cautela.

Las limitaciones que no puedes pasar por alto

Como todo estudio observacional, este trabajo muestra una asociación, no una relación de causa y efecto. Es decir: no demuestra que comer huevos prevenga directamente el alzhéimer, sino que quienes los consumen con regularidad tienden a desarrollarlo menos.

Los autores reconocen varias limitaciones relevantes:

  • La población estudiada son adventistas del séptimo día, con hábitos de vida más saludables que la media (poco tabaco, poco alcohol, dieta cuidada).
  • La dieta se evaluó solo al inicio del estudio, sin captar cambios posteriores.
  • No se puede descartar la causalidad inversa: que algunas personas redujeran su consumo de huevo por problemas de salud previos.
  • Parte de la financiación provino del American Egg Board, un organismo de la industria del huevo, algo que los propios investigadores declaran con transparencia.

Qué puedes hacer con esta información

Ningún alimento por sí solo va a prevenir el alzhéimer, y conviene no caer en promesas exageradas. Lo que sí parece razonable, según los propios autores, es integrar el huevo dentro de un patrón de alimentación saludable y equilibrado, sin necesidad de forzar un consumo diario si no es lo tuyo.

La buena noticia es que en España el consumo de huevo ya es alto —entre tres y cuatro unidades por semana de media— y forma parte natural de la dieta mediterránea. Si esta línea de investigación se confirma con nuevos ensayos, especialmente estudios experimentales que puedan establecer causalidad, el futuro apunta a que la prevención del alzhéimer pasará, en parte, por decisiones tan sencillas como las que ya tomamos cada semana en la cocina.

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