Reírse, gritar o dar puñetazos mientras duermes: la alarma silenciosa que un estudio vincula con la demencia

La demencia no siempre avisa con pérdida de memoria. A veces, el primer síntoma aparece años —incluso décadas— antes, en mitad de la noche, mientras dormimos. Investigadores del Hospital Clínic de Barcelona han confirmado que un trastorno del sueño concreto puede ser la manifestación más temprana de enfermedades neurodegenerativas.

Se trata del trastorno de conducta del sueño REM aislado, conocido como iRBD. Quien lo padece «actúa» físicamente sus sueños: puede gritar, reírse, dar patadas o incluso golpear a la persona que duerme a su lado, sin ser consciente de ello.

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Qué es el trastorno que preocupa a los neurólogos

Durante la fase REM del sueño, el cuerpo entra normalmente en un estado de parálisis muscular llamada atonía. Es un mecanismo de seguridad: el cerebro sueña, pero el cuerpo no se mueve. En las personas con este trastorno, esa parálisis falla.

El resultado son episodios nocturnos de movimientos bruscos, vocalizaciones o incluso golpes involuntarios. No es algo anecdótico ni gracioso: puede provocar lesiones tanto en quien lo sufre como en su pareja de cama, y suele pasar desapercibido durante años antes de que alguien lo relacione con algo más serio.

Lo que confirma el estudio del Hospital Clínic

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El equipo liderado por el doctor Álex Iranzo, del Hospital Clínic Barcelona-IDIBAPS, analizó en detalle cerebros y médulas espinales post mortem de pacientes que habían sido diagnosticados con este trastorno. Publicado en The Lancet Neurology, el trabajo confirmó de forma definitiva la acumulación de una proteína llamada alfa-sinucleína en estructuras cerebrales clave.

Esta proteína está directamente implicada en enfermedades como el párkinson, la demencia con cuerpos de Lewy y la atrofia multisistémica. Los investigadores lo describen como «un signo muy precoz de neurodegeneración», y no un simple factor de riesgo aislado.

Por qué este hallazgo cambia la forma de mirar el sueño

Investigadores surcoreanos del Hospital Bundang de la Universidad Nacional de Seúl siguieron durante años a casi 200 pacientes con este diagnóstico, con una edad media de 66 años. Las pruebas de velocidad de procesamiento mental y atención sostenida resultaron especialmente sensibles para detectar cambios cognitivos tempranos.

Según datos recogidos por la Clínica Mayo, quienes presentan este trastorno tienen hasta cinco veces más probabilidades de desarrollar demencia con cuerpos de Lewy que otras personas con factores de riesgo tradicionales, como alucinaciones o fluctuaciones de atención.

Lo relevante es el margen de tiempo: el trastorno puede anticiparse hasta diez o quince años al diagnóstico formal de la enfermedad neurodegenerativa. Eso convierte al sueño en una especie de ventana de observación privilegiada, algo que hasta hace poco no se tomaba tan en serio en las consultas.

Quién tiene más riesgo y cómo se diagnostica

El trastorno afecta a menos del 0,5% de los mayores de 60 años, pero su prevalencia aumenta con la edad. Es notablemente más frecuente en hombres, y suele iniciarse entre los 50 y los 65 años, aunque puede aparecer antes.

El diagnóstico no se basa en una simple entrevista. Requiere una prueba específica, la video-polisomnografía, que registra la actividad muscular y cerebral durante el sueño para confirmar la ausencia de atonía en fase REM.

  • Movimientos bruscos, patadas o puñetazos mientras se duerme
  • Gritos, risas o vocalizaciones sin recuerdo posterior
  • Episodios más frecuentes en la segunda mitad de la noche
  • Riesgo de lesiones propias o de la pareja de cama

Qué hacer si reconoces estos síntomas

Si tú o tu pareja habéis notado movimientos violentos, gritos o comportamientos extraños durante el sueño de forma repetida, lo primero es no alarmarse en exceso, pero sí acudir a un especialista en medicina del sueño o a un neurólogo.

El tratamiento más habitual incluye dosis bajas de clonazepam, a veces combinado con melatonina, y medidas de seguridad en el dormitorio: colchones en el suelo, retirar objetos punzantes de la mesilla o incluso dormir en habitaciones separadas mientras se controla el trastorno.

  • Consulta con un especialista en medicina del sueño ante episodios repetidos
  • Pide una polisomnografía si el médico lo considera necesario
  • Adapta el entorno del dormitorio para evitar lesiones
  • No asumas que es «solo un sueño intenso» si se repite con frecuencia

Hacia dónde va la investigación y qué puedes hacer ya

La buena noticia es que este hallazgo abre la puerta a intervenciones mucho más tempranas. Si el trastorno del sueño REM puede detectarse años antes de que aparezcan los síntomas motores o cognitivos, también existe la posibilidad de actuar antes con terapias dirigidas a frenar la acumulación de proteínas tóxicas.

Los propios investigadores del Clínic apuntan que los futuros ensayos clínicos podrían combinar tratamientos contra distintas proteínas patológicas, no solo la alfa-sinucleína. Mientras la ciencia avanza, lo que está en tu mano es no ignorar las señales: hablar con tu pareja sobre cómo duermes, prestar atención a comentarios sobre movimientos nocturnos y no dejar pasar por alto lo que durante años se consideró simple anécdota de dormitorio.

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