La prevención secundaria cardiovascular no termina el día en que recibes el alta. Después de un infarto o un ictus, mantener el seguimiento y el tratamiento ayuda a evitar nuevos episodios y a vivir con más tranquilidad.
Es justo lo que recuerda la Fundación Española del Corazón (FEC): tras un primer evento cardiovascular, el riesgo no desaparece. Su presidente, el doctor Andrés Íñiguez, insiste en que ese seguimiento es un proceso continuo y compartido, con el apoyo de los profesionales sanitarios.
Los datos ayudan a entender por qué. Uno de cada cuatro pacientes que ha sufrido un infarto de miocardio vuelve a tener otro en los dos años siguientes. Y quienes han pasado por un ictus o un ataque isquémico transitorio (AIT) acumulan un riesgo cercano al 13% de nuevos eventos en los cinco años posteriores.
En España, según el INE, en 2025 se registraron más de 113.000 muertes por enfermedades cardiovasculares, más de una de cada cuatro defunciones. En Europa, los datos de Eurostat de 2023 apuntan a más de 1,59 millones de fallecimientos por esta causa.
Por qué el riesgo no desaparece tras el primer episodio
Cuando pasa el susto, es fácil relajarse. La medicación se convierte en rutina, las revisiones se van espaciando y uno vuelve poco a poco a los hábitos de antes. Y ahí aparece el riesgo cardiovascular residual: la suma de factores que siguen presentes y que pueden actuar a la vez.
Los cardiólogos enumeran los más frecuentes: el colesterol LDL elevado, la hipertensión, la diabetes, la obesidad, el tabaquismo, el sedentarismo y una adherencia insuficiente al tratamiento. No son compartimentos estancos: se potencian entre sí, y por eso la prevención secundaria no se resuelve con una sola medida ni con una única visita.
Después de un infarto o un ictus, lo que de verdad protege no es una decisión aislada, sino la constancia de un seguimiento mantenido en el tiempo.
Aquí está la clave: el objetivo no es solo estar bien hoy, sino sostener el control durante años. Cada revisión, cada pastilla tomada a su hora, y cada paseo cuentan más de lo que parece.
Qué puedes hacer tú para sostener el seguimiento
La prevención secundaria no es solo cosa de médicos. Buena parte de su éxito depende de gestos cotidianos y de no faltar a las citas.
- No abandones la medicación por tu cuenta, aunque te sientas bien. Si notas efectos secundarios o dudas con las dosis, consúltalo antes de cambiar nada.
- Acude a las revisiones con tu médico de familia y con Cardiología: es el momento de ajustar el tratamiento y revisar tensión, colesterol y azúcar.
- Completa la rehabilitación cardiaca si tu equipo médico la ha indicado: combina ejercicio adaptado y educación en hábitos saludables.
- Cuida lo que está en tu mano: alimentación variada, menos sal, cero tabaco y movimiento diario adaptado a tu punto de partida.
- Apunta síntomas y dudas en un cuaderno o en el móvil, para no olvidarlos en la consulta.
- Pide coordinación: que tu médico de familia y tu cardiólogo compartan la información es parte del tratamiento.

📋 Los datos clave de un vistazo
- Qué es: la prevención secundaria agrupa las medidas que ayudan a evitar un nuevo episodio tras un infarto o un ictus.
- El riesgo: uno de cada cuatro pacientes que ha sufrido un infarto tiene otro en dos años. Tras un ictus o un AIT, el riesgo a cinco años ronda el 13%.
- Dónde se sigue: entre Atención Primaria y Cardiología, en el marco de la Estrategia en Salud Cardiovascular del SNS.
- A tener en cuenta: el control no se logra con una sola visita, sino con un seguimiento continuo revisado en el tiempo.
Lo que piden los cardiólogos: coordinación y continuidad
El mensaje de la jornada celebrada en el Senado, organizada por la FEC y la Sociedad Española de Cardiología (SEC), apunta a un problema de continuidad. El doctor Ignacio Fernández-Lozano, presidente de la SEC, reclama reforzar la colaboración entre Atención Primaria y Cardiología para actuar de forma precoz, y avanzar hacia modelos más homogéneos entre comunidades.
La Estrategia en Salud Cardiovascular del Sistema Nacional de Salud ofrece, en su opinión, una hoja de ruta clara. A escala europea, el Safe Hearts Plan, aprobado por la Comisión Europea en diciembre de 2025, articula sus actuaciones en tres pilares: prevención; detección precoz y cribado, y tratamiento y atención. Cada 29 de septiembre, además, el Día Mundial del Corazón vuelve a poner el foco sobre estas enfermedades.
Y ahora lo práctico. Las estrategias marcan el camino, pero el seguimiento se juega en la consulta de cada día. La evidencia disponible asocia el control sostenido de los factores de riesgo con menos eventos cardiovasculares; no hay ninguna pastilla que sustituya la constancia. Si tu caso es complejo —varias enfermedades, muchos fármacos o dificultades para acudir al centro de salud—, pregunta quién coordina tu seguimiento.
Toda esta información es divulgativa y orientativa: no sustituye el consejo de tu equipo médico. Ante cualquier síntoma nuevo, un cambio en tu estado general o dudas sobre el tratamiento, consulta con tu profesional sanitario o con el canal sanitario habitual.
📌 Ficha de Salud y Bienestar: prevención secundaria tras un infarto o un ictus
- El consejo: no abandones el seguimiento ni la medicación cuando te sientas bien; la constancia es lo que protege.
- Datos importantes: uno de cada cuatro pacientes que ha sufrido un infarto tiene otro en dos años; tras un ictus o un AIT, el riesgo a cinco años ronda el 13%.
- Repercusión en tu vida: mantener las revisiones y los hábitos ayuda a evitar nuevos episodios y a conservar tu autonomía.


