Los salarios bajos en España ya no son un efecto secundario de las crisis: se han convertido en una característica estructural del modelo. Y los últimos datos de la Encuesta de Población Activa lo dejan a la vista.
Entre julio y septiembre se crearon 2.100 puestos de trabajo en Cataluña. Suena razonable hasta que se mira la letra pequeña: es el incremento más bajo de los últimos 13 años, según la EPA que publica el Instituto Nacional de Estadística. En el mismo trimestre, el paro subió al 8,3% y sumó 18.900 desempleados más. Más ocupación y más paro a la vez.
No es un error de cálculo ni una anomalía estadística. Es la fotografía de un mercado que absorbe gente, pero no la coloca en puestos que paguen lo suficiente para vivir con holgura.
Por qué sube el paro y el empleo al mismo tiempo
La explicación técnica es sencilla: hay más personas buscando trabajo de forma activa. Cuando se apunta más gente al mercado de la que el mercado puede absorber, la tasa de paro crece aunque la ocupación también lo haga. Carles Méndez, profesor de Economía de la UOC, lo resume con dos ideas: desempleo estructural y una oferta laboral «muy por encima de la demanda.
Traducido a la vida real: el problema no es solo cuántos puestos se crean, sino cuáles. Ahí entra en juego la calidad del empleo. Cuando la creación de puestos se concentra en actividades de temporada, jornadas parciales no deseadas y sueldos de entrada ajustados, el empleo existe pero no sostiene un proyecto de vida.
Un país no mejora los salarios creando más empleos, sino creando empleos que la economía pueda pagar mejor. Lo demás es maquillaje estadístico.
El turismo da trabajo, pero no sube los sueldos: la trampa del bajo valor añadido
El cóctel lo describen los expertos sin rodeos: turismo intensivo, masificación, gentrificación y una apuesta política por sectores de bajo valor añadido. Méndez señala la cadena completa. Menos productividad, menos recaudación, menos inversión pública y, al final, menor renta per cápita.
La consecuencia para ti es directa: en una economía dominada por servicios de temporada, tu sueldo no se fija por lo que sabes, sino por lo fácil que resulta sustituirte.
La receta que plantea este economista pasa por los sectores transables, es decir, las actividades que compiten fuera de nuestras fronteras y no dependen solo del consumo local: tecnología médica y biomédica, hidrógeno verde, renovables. Son ámbitos donde la productividad por hora crece y donde existen márgenes para pagar más.

Los sindicatos completan el diagnóstico con la parte incómoda. Òscar Riu, de UGT Catalunya, resume la secuencia de la precariedad con una frase que escuece: «Ahora te utilizo, te exploto y luego te echo del mercado laboral». Afecta sobre todo a jóvenes y a mujeres. Su exigencia: subidas salariales reales, empleo estable y desbloquear la negociación colectiva para que los convenios absorban la subida del IPC.
CCOO pone el acento en la contratación indefinida y en quienes se quedan fuera del circuito: parados de larga duración, mayores de 45 años y recién llegados. La patronal Pimec señala otro desajuste clásico, el que separa lo que se estudia de lo que las empresas necesitan cubrir.
Lo que no depende de ti y lo que sí: cómo actuar con salarios bajos
Aquí toca ser honesto. Si tu sueldo lleva años congelado, la causa principal no es tu falta de esfuerzo ni tu actitud. Es un modelo productivo que paga poco porque genera poco valor por hora trabajada. Ningún truco de productividad personal arregla eso.
Dicho esto, dentro de ese escenario hay margen de maniobra real. Primer paso: antes de pedir nada, comprueba qué dice tu convenio sobre tu categoría y compara tu salario con el de puestos equivalentes. Sin ese dato, la negociación se convierte en una conversación de opiniones.
Segundo paso: mira si tu sector compite fuera. Si llevas años encadenando puestos de temporada, cambiar de empresa dentro del mismo segmento rara vez mueve la aguja. La movilidad sectorial, que es cambiar de actividad y no solo de jefe, suele tener más impacto que cualquier aumento interno.
Tercer paso: no negocies solo. Los incrementos que han llegado a los bolsillos se han cocinado en mesas de negociación colectiva, no en conversaciones individuales de despacho. Tener representación sindical en tu centro o participar en tu convenio tiene un retorno que ninguna habilidad individual iguala.
Negociar tu sueldo a solas tiene techo. Los convenios colectivos son el único instrumento que sube el suelo de toda una plantilla a la vez.
Y una advertencia sobre las expectativas. Esto se resuelve con política industrial e inversión, no en un trimestre. Mientras llega, tu tarea es reducir la distancia entre lo que el mercado paga a tu perfil y lo que puedes llegar a cobrar en otro segmento.
En la práctica, dedica veinte minutos esta semana a leer tu convenio y localizar tu categoría. Ahí están escritos el mínimo que te corresponde y las reglas del juego. Casi nadie lo hace; por eso casi nadie negocia con ventaja.
📋 Ficha Laboral: salarios bajos y calidad del empleo
- Qué tengo que saber: la creación de empleo se concentra en sectores de bajo valor añadido, y eso explica que haya más ocupados sin que suban los sueldos. La EPA del tercer trimestre deja en Cataluña un paro del 8,3% con solo 2.100 ocupados más, el incremento más bajo en 13 años.
- A quién afecta: trabajadores por cuenta ajena de servicios y temporada, jóvenes en su primer empleo, mujeres con jornada parcial no deseada y parados de larga duración o mayores de 45 años.
- Fechas clave: antes de tu próxima revisión salarial. Consulta tu convenio y tu categoría profesional. De aplicación inmediata.


