La mortalidad por infarto en España cae hasta un 40% en algunos grupos: qué ha cambiado y qué depende de ti

La mortalidad por infarto en España ha caído hasta un 40% en algunos de los grupos estudiados, y buena parte de esa mejora depende de algo tan sencillo como marcar el 112 al primer síntoma sospechoso.

Un análisis de estudios y registros españoles, firmado por investigadores del Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo y presentado en el Congreso de la Sociedad Española de Cardiología, confirma una mejoría del pronóstico del infarto agudo de miocardio durante las últimas décadas, con reducciones de mortalidad de hasta el 30-40% en algunas de las poblaciones analizadas.

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¿Qué hay detrás de esa caída? El cardiólogo intervencionista Víctor A. Jiménez lo atribuye a ‘múltiples avances que han ocurrido simultáneamente’: mejor prevención cardiovascular, tratamiento de los factores de riesgo, fármacos más eficaces en la fase aguda y también después del infarto, y la generalización de las redes de atención al infarto y de la angioplastia primaria.

Ahora bien, que el pronóstico sea mucho mejor que hace dos o tres décadas no significa que el problema esté resuelto. El propio especialista lo advierte: queda margen de mejora, sobre todo en las personas de mayor edad y cuando el tiempo hasta abrir la arteria se alarga.

Por qué la mortalidad por infarto ha caído hasta un 40%

Aquí está la clave. Cuando el paciente accede directamente a un centro con capacidad para hacer un cateterismo, el tiempo desde el primer contacto médico hasta la reperfusión —abrir la arteria obstruida— ronda los 80 minutos. Si hay que trasladarlo entre hospitales, esa cifra puede superar los 140 minutos.

La diferencia entre un susto y una tragedia no se mide en días, sino en los minutos que se tarda en descolgar el teléfono.

Y esos minutos pesan. Los estudios analizados muestran una asociación clara: si la reperfusión se realiza en menos de 120 minutos, la mortalidad se sitúa en el 4,7%; si se retrasa por encima de los 360 minutos, se eleva al 10%. Hablamos de más del doble.

Hay una vía que funciona mejor que las demás. Los pacientes atendidos inicialmente por los servicios de emergencias presentan retrasos un 30% menores —unos 40-45 minutos de diferencia— y esa vía se asocia con una menor mortalidad. Por eso la Sociedad Española de Cardiología recomienda que, ante la sospecha de un infarto, se llame al 112/061 en lugar de desplazarse por medios propios: así el sistema empieza a trabajar para abrir la arteria desde el primer contacto.

síntomas de infarto en mayores

📋 Los datos clave de un vistazo

  • Qué analiza el trabajo: el pronóstico del infarto en España a partir de registros y estudios publicados entre 1996 y 2023.
  • Cuánto ha mejorado: reducciones de mortalidad de hasta el 30-40% en algunas de las poblaciones estudiadas.
  • Dónde actuar: llamar al 112/061 ante la sospecha, para que la reperfusión llegue cuanto antes.
  • A tener en cuenta: la mortalidad durante el ingreso ronda el 7,9% en el conjunto del país y es más alta en los mayores de 80 años.

Síntomas de infarto en mayores: cuándo no esperar ni un minuto

Con la edad, el margen se estrecha. El trabajo señala que la mortalidad por infarto durante el ingreso hospitalario se sitúa en torno al 7,9% a nivel nacional y que es más elevada en los mayores de 80 años. No es un dato para el susto, sino para la previsión: en edades avanzadas conviene tener el teléfono a mano y las ideas claras.

Sospecha es la palabra clave. La recomendación de los cardiólogos no habla de certezas: ante la duda, llamar. No conducir, no esperar a ver si el dolor pasa, no pedir a un familiar que acerque al hospital cuando hay un servicio de emergencias disponible.

No se trata de aprender de memoria los síntomas de infarto en mayores, sino de no perder un tiempo que después no se recupera. Esta información es orientativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario: ante cualquier síntoma que te preocupe, el canal correcto es el 112/061.

Lo que todavía no está resuelto: el lugar donde te atienden y el después

El análisis deja también cifras de incidencia que ayudan a dimensionar el problema: entre 100 y más de 200 casos por cada 100.000 habitantes y año, con un aumento marcado con la edad y una variabilidad importante entre comunidades autónomas. Parte de esa diferencia refleja demografía y prevalencia de factores de riesgo; parte, diferencias metodológicas entre los registros analizados. Conviene decirlo con honestidad.

Mi lectura de estos datos es optimista, con matices. La mejora es real y sostenida, pero el gran reto ya no es tener angioplastia primaria disponible, sino que el paciente llegue a ella lo antes posible y con las mismas oportunidades, independientemente del lugar donde se sienta el primer dolor. El propio equipo investigador señala los circuitos de traslado como asignatura pendiente para los próximos años.

Y luego está el después. El control de la tensión, el colesterol y la glucosa, no fumar y moverse a diario siguen siendo la parte de la cadena que más depende de ti, mucho antes de que aparezca un dolor en el pecho. El seguimiento tras el infarto y los programas de rehabilitación cardiaca completan un recorrido que las sociedades de cardiología llevan años reclamando.

Un paso cada día. Ese es el resumen de un asunto que va de minutos, de avances y de decisiones pequeñas.

📌 Ficha de Salud y Bienestar: infarto y tiempo de respuesta

  • El consejo: ante la sospecha de un infarto, llama al 112/061 en lugar de acudir por tu cuenta al hospital.
  • Datos importantes: la mortalidad por infarto ha caído hasta un 30-40% en algunas poblaciones estudiadas; la mortalidad durante el ingreso ronda el 7,9% y es más alta en los mayores de 80 años.
  • Repercusión en tu vida: los pacientes atendidos primero por servicios de emergencias presentan retrasos unos 40-45 minutos menores, y cada minuto cuenta para abrir la arteria.

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